EXTRAÑOS RITUALES

 

Mirando hacia el mar 
 
Mirando hacia el mar me detengo
respirando como un náufrago.
 
Tendida en la arena
reposa mi existencia oceánica,
mi llamada, mi camino infinito.
 
Es que a veces vivo
alimentándome de sal y de algas,
y respiro sus noches frías,
y amo a la mujer que vive
ebullente entre sus olas.
 
El mar me llama hacia su tumba.
Frente a él hallo mi humanidad,
mi ocasión de muerte,
mi acción de vida y de grito.
 
Me adueño de todo lo nocturno,
de todas las luces navegando
hacia donde yo navego,
empuñando el olor a tierra
que tiene mi voz,
las costumbres de mis manos cuando amo
y el largo adiós
que se expande en mi rostro.
 
 
Poema del libro "Extraños Rituales"
© Antonio Macera
© Todos los Derechos Reservados.

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