TORRE EN SILENCIO
Konstantinos Kavafis
Entre los licores
nunca necesité una cruz
para matar al demonio silencioso
Pero sí necesité frutas negras, flores malditas,
para adornar sacrílegamente
lo que aún sale de mi grito.
Necesité la velocidad del caballo
saliendo del látigo,
surgiendo y saltando desde la pezuña
como un racimo que se rompe.
Necesité del rocío
para nadar y beber de su burbuja
como en el vientre
antes de ser parido por la luz.
Necesité de un círculo vacío
hasta que me cansé de pronunciar
puertas, calles, perros y esquinas.
Poema del libro "Torre en Silencio"
© Antonio Macera
© Todos los Derechos Reservados.
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